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		<title>Deponga su actitud</title>
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		<description>[... ahora voy, y me desato del mástil.]</description>
		<dc:language>es-ES</dc:language>
		<dc:rights>Copyright Yogurtu</dc:rights>
		<dc:publisher>Yogurtu</dc:publisher>
  		<dc:creator>Yogurtu</dc:creator>
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	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/15549">
		<title>De la impostura a la imposición</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/15549</link>
		<description>Cuando abrí &lt;a href='http://yogurtu.blogalia.com'&gt;Deponga su actitud&lt;/a&gt;, lo hice con la &lt;a href='http://yogurtu.blogalia.com/historias/9914'&gt;intención&lt;/a&gt; de evadirme un poco, de buscar una salida al callejón de mi trabajo, de salir de vez en cuando a contar mentiras. Tuve mala suerte. Enseguida empecé a pasármelo mejor en la oficina, a necesitar menos escapadas, a tener menos ganas de escribir o, mejor dicho, de escribir para publicar. Por eso, lo que iba a resultar un pasatiempo bastante absorbente, acabó transformándose en una obligación, y lo que pretendía ser una impostura juguetona, terminó siendo una imposición, un requisito de rendimiento, un esfuerzo cada vez mayor con resultados cada vez más mediocres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos meses, ha habido mucha polémica metablóguica. ¿Qué es un blog? ¿Qué debe ser un blog? ¿Es lícito criticar un blog? Siempre me he mantenido al margen de tales disquisiciones (por desinterés, más que nada), pero me atrevo a dar hoy mi opinión, no porque pretenda agitar conciencias, sino porque justifica en parte el cierre de esta bitácora.  Un blog es un producto, y como tal se expone al consumo en un mercado sometido a los rigores de la publicidad, a las leyes de la oferta y la demanda, a las presiones de la competencia.  Para estar en este mercado (como en tantos otros) uno tiene que ofrecer un producto distinto al de sus competidores.  De otro modo, ese producto se transforma en insufrible carne de cañón, redundante y mortificadora.  Eso es justamente lo que le ha sucedido a este blog.  No ofrece nada que no se pueda encontrar en otros sitios. &lt;a href='http://verbascum.blogalia.com'&gt;Vendell&lt;/a&gt;, &lt;a href='http://pawley.blogalia.com'&gt;Martin Pawley&lt;/a&gt;, &lt;a href='http://jaio-la-espia.blogalia.com'&gt;Jaio&lt;/a&gt;, &lt;a href='http://ventanas.blogalia.com'&gt;Descalza&amp;Tesuka&lt;/a&gt;,  &lt;a href='http://javarm.blogalia.com'&gt;El Pez&lt;/a&gt;&amp;#8230; todos tienen algo que decir, una manera de decirlo, ganas de contar, un producto que ofrecer. Son admirables. Sus bitácoras son pertinentes, ésta no lo es. Deponga su actitud no me la pone dura, como en su día no me la ponía dura mi trabajo. Ahora los papeles se han invertido. Lo único que queda es un blog que no me da satisfacciones y un producto que no aporta nada al mercado. La solución es tan evidente como liberadora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creedme si os digo que me he quitado un peso de encima. Pasaré un tiempo sin hacer vida en Internet, y luego volveré a dar tumbos por aquí. No podía ser de otro modo. Estos círculos endogámicos de la blogosfera están llenos de gente excepcional en más de un sentido, gente de la que no quiero separarme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta muy pronto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fdo: Un admirador.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/14965">
		<title>El notario</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/14965</link>
		<description>No me arrepiento de las elecciones que he hecho en la vida, pero a veces creo que pude haber sido un buen músico. Recuerdo la emoción con la que cogía la flauta dulce por la mañana y la impaciencia con la que esperaba el final de la clase de griego para ocupar mi pupitre en el aula de música. Nunca presté demasiada atención al solfeo y jamás logré seguir el compás que marcaba el profesor con su bastón. Lo único que me interesaba era el olor de tu piel y fantasear con desabrocharte la blusa. Sin duda, pude haber sido un gran músico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me pasaba las tardes intentando reconciliarme con la flauta y urdiendo planes para seducirte. Por supuesto, nunca los ponía en práctica y, de todas formas, tú siempre te enamorabas de otro. Lo nuestro podía haber sido maravilloso, pero te fuiste. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aún conservo la flauta dulce, aunque nunca la toco. Como mucho, pongo la radio y hago sonar la alianza contra el escritorio al ritmo de alguna pieza conocida. Sigo siendo incapaz de seguir el compás. Entonces pienso en ti, me digo que podía haber sido un gran músico y lloro un rato.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/14806">
		<title>La última vez que vi a Flora</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/14806</link>
		<description>Flora llegó a mi vida de repente, justo antes del verano. Salió de un metro de la línea 10, tensando violentamente la minifalda blanca con sus muslos morenos. Cuando se cruzó conmigo, un remolino de viento en ebullición me dejó la boca seca y la camisa empapada. La piel de Flora olía a polen, a protector solar y un poco a saliva. Mientras se alejaba por el andén, los tacones de sus sandalias iban marcándole un compás enérgico y tribal a un saxofón brasileño perdido por los pasillos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Flora salió a la superficie. Nunca más hemos vuelto a vernos.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/13424">
		<title>Excepciones y estranhezas</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/13424</link>
		<description>Por alguna disfunción social, en cuyas causas no pienso profundizar, nunca he conseguido actuar con naturalidad cuando me encuentro en grupo. En las cenas de familia, los brindis, los detalles con la suegra, las presentaciones, las declaraciones de amor, exhibo una suerte de torpeza mal disimulada que, imagino, debe resultar bastante embarazosa para la mayoría de los presentes; aunque, en el mejor de los casos (y aventuro esto para mi autoengaño más que para la información de ustedes) pudiera igualmente resultar disculpable para una minoría de asistentes comprensivos.  No es de extrañar, por lo tanto, que tienda a rehuir los actos sociales, en los que siempre parezco pedante o jactancioso, o que trate de planificar mis gestos públicos por medio de premeditaciones absurdas que no hacen más que empeorar las cosas.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, hoy voy a hacer una excepción, voy a enfrentarme a mis miedos. He decidido honrar la gratitud que le tengo al amigo &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com&quot;&gt;Pawley&lt;/a&gt; dedicándole un pequeño homenaje sincero y sin máscaras, aun a riesgo de que a alguno le parezca torpe o ridículo. La &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com /historias/13396&quot;&gt;ocasión&lt;/a&gt; lo merece. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;DEZ RAZÓNS PARA FACER O RIDÍCULO POR PAWLEY&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
- O seu &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com&quot;&gt;blog&lt;/a&gt;, non é, por moito que queira dicir el, &amp;#8220;só unha bitácora&amp;#8221;.&lt;br /&gt;
- Sempre soubo perfectamente que unha &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/13249&quot;&gt;foto de Galicia posta ó revés&lt;/a&gt; semella moito menos a un mapa de Euskadi do que algúns nos queren facer crer.&lt;br /&gt;
- Non é dos que se exaltan... &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/9953&quot;&gt;case nunca&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
- Ten &lt;a href=&quot;http://ender.blogalia.com/comentarios/9591#27978&quot;&gt;ideas estranhas&lt;/a&gt; que acaban tendo &lt;a href=&quot;http://yogurtu.blogalia.com&quot;&gt;resultados dubidosos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
- Gústanme os seus haikus, especialmente &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/7222&quot;&gt;algún deles&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
- É un fenomenal &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/12978&quot;&gt;rancoroso&lt;/a&gt;, &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/11230&quot;&gt;endogámico&lt;/a&gt; e &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/11401&quot;&gt;ombliguista&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
- A pesar diso, segue sendo capaz de &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/10192&quot;&gt;rir de si mesmo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
- Cando deixa pasar unha &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/10493&quot;&gt;oportunidade única&lt;/a&gt; sabe lamentarse impecablemente.&lt;br /&gt;
- Está empeñado en sacar &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/11013&quot;&gt;o mellor dos demais&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;
- Foi un dramaturgo &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/10250&quot;&gt;efímero pero exquisito&lt;/a&gt;... ou, polo menos, con moita retranca.&lt;br /&gt;
- No seu blog, as matemáticas nunca foron unha &lt;a href=&quot;http://pawley.blogalia.com/historias/10347&quot;&gt;ciencia exacta&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/13251">
		<title>La fruta madura</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/13251</link>
		<description>Ahora que se pueden comer naranjas en septiembre y la temporada de las fresas empieza en abril, parece lógico que las navidades lleguen a finales de noviembre, a más tardar.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante la carrera, mis navidades eran felices porque marcaban el final de largas ausencias.  En mi primera vuelta a casa, ella puso un disco antes de cenar. Me dijo que era  &lt;i&gt;Moon Safari&lt;/i&gt;, de un grupo francés llamado Air. Si entonces yo hubiera sabido algo de música, me habría encantado. No fue el caso y se lo dije muy clarito. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Poco después, nos sentamos frente a una enorme ensalada de pasta que no me gustó demasiado, y así se lo hice saber. Ella no dijo nada. Para mí, el resto de la velada fue delicioso. Ella no podía saber que aquella era la primera de muchas noches amargas.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo largo de los años he ido aprendiendo a ser menos imbécil, a escuchar música francesa cuando estoy triste, a reconocer una buena ensalada. En días como hoy, cuento las cicatrices de todos aquellos momentos maravillosos que acabaron siendo recuerdos horribles. En días como hoy, mientras cuelgo los adornos de navidad, tengo ganas de pedirle perdón por haberle hecho comer tantas naranjas en septiembre, tantas fresas en abril.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/12976">
		<title>Con un poco de azúcar</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/12976</link>
		<description>Durante algún tiempo, Mary Poppins protagonizó mis fantasías más sórdidas. Me atormentaban las habilidades que le suponía a aquella mujer, capaz de sacar del bolso el artilugio más insospechado. Si supieran ustedes lo que habría dado por oír a la señorita Poppins riéndose y arrancándome la camisa, por verla mordiéndose los labios y lamiéndome los dedos.  A menudo me la imaginaba sodomizada,  corriéndose y cantando, casi en un susurro: &quot;con un poco de azúcar/esa píldora que os dan/la píldora que os dan/pasará mejor&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy recordaba todo esto mientras me proponía escribir algo para el aniversario de la catástrofe del Prestige.  La asociación de ideas puede parecer un poco retorcida, pero reparen en la gran enseñanza que esconde la canción de mi entonces deseada institutriz. No importa el descaro de la mentira, lo inmundo de la afrenta o lo humillante del chantaje: quien sepa poner un poco de azúcar encontrará siempre un ingenuo, un pusilánime o un cobarde (respectivamente) dispuesto a tragarse la píldora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde las últimas elecciones municipales y desde que me enteré de algunas rendiciones de las que ya he &lt;a href=&quot;http://yogurtu.blogalia.com/historias/10418&quot;&gt;hablado&lt;/a&gt;, la dulce fantasía de Mary Poppins ha dado paso a las pesadillas más atroces.  En ellas veo a un señor de corbata que mete mareas negras en una chistera y las hace desaparecer. Un tipo repugnante que se ríe mientras me rasgo las vestiduras y que se relame y se chupa los dedos mientras planea el triunfal mitin que dará en la próxima festa do marisco. Un alto funcionario chapucero que me sodomiza y que, en el momento de correrse, casi sin resuello, se pone a cantar:  &quot;con un poco de azúcar...&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pues eso, que gracias a un poco de azúcar, yo me tragué la píldora de un pueblo, el mío, que al final se dio la espalda a sí mismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;b&gt;Actualización:&lt;/b&gt; me permito puntualizar que una cosa no quita &lt;a href=&quot;http://www.librodenotas.com/mt/prestigegal.html&quot;&gt;la otra&lt;/a&gt;. Espero que entre todos hagamos que nuestros &lt;a href=&quot;http://www.pp.es/turcana/nacional/home.jsp&quot;&gt;caciques favoritos&lt;/a&gt; no puedan volver a traernos&lt;a href=&quot;http://www.plataformanuncamais.org/&quot;&gt;Nunca Máis&lt;/a&gt; otro &lt;a href=&quot;http://lembrate.webcindario.com/&quot;&gt;primer aniversario&lt;/a&gt; de nada. Se lo crean o no, está en nuestras manos. </description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/12579">
		<title>VEINTE AÑOS NO ES NADA (una mierda, vamos)</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/12579</link>
		<description>La mayoría de ustedes recordarán el año 1984. Por aquel entonces, yo era un chaval y mi calle, un camino de tierra; en casa no había teléfono, el agua corriente salía de un pozo que se secaba en verano y en vez de alcantarillado teníamos una fosa séptica en la que desembocaban todos los desagües de la casa. Recuerdo a mi madre limpiando el pozo negro, pues así lo llamábamos, cubierta de la masa pútrida en que habían devenido los desechos del hogar y de nuestras tripas. Era una maniobra que mamá debía realizar con cierta frecuencia, y para la que se servía de un viejo cucharón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo esto sucedía en una población que se encuentra en una de las zonas más urbanizadas de Galicia, y es que, hace menos de 20 años, mi país estaba igual que el resto de España: en la mierda.  Quiero decir, subdesarrollado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1985, mi familia, el pozo negro, Galicia y España entraron en la CEE (hoy UE).  A partir de entonces, los fondos comunitarios trajeron asfalto a mi calle (y más tarde, a mis costas, pero &lt;a href=&quot;http://www.plataformanuncamais.org/medi/fotos/19_nov.JPG&quot;&gt;esa es otra historia&lt;/a&gt;), un teléfono a mi casa y un alcantarillado a mi madre. Los sucesivos gobiernos que se encaramaron a Santiago y Madrid trataron de colgarse la medalla del progreso, pero los menos hipnotizados siempre supimos que el crecimiento económico se debía a los descomunales fondos europeos de desarrollo, y no a las brillantes políticas de los caciques de aquí o allá.  El Plan Marshall llegaba por fin a España.  La diferencia es que, en esta ocasión, el dinero no lo ponían los Estados Unidos, sino la CEE, o más concretamente, las únicas potencias europeas de entonces:  Francia y Alemania.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende que José María Aznar no se haya dado cuenta de esa notoria diferencia en cuanto al origen del dinero que sacó a España de la tercera división. Me sorprende que no sepa apreciar que, en vez de alimentar el individualismo, algunos países poderosos decidieron arrimar el hombro y dar pasta a los menos desarrollados del entorno, porque estaban convencidos de que la unión hace la fuerza. La unión hace la fuerza. Otra cosa que pareció no entrar en las cavilaciones de José María Aznar cuando trataba de decidir si se quedaba con los de casa o se marchaba a hacer la guerra de Iraq con una superpotencia a pleno rendimiento a la que España le importa más bien poco.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé ustedes, yo desde aquí no entiendo mucho a qué viene eso de darle la espalda a quien te sacó del hoyo, qué beneficio se puede extraer de romper la unidad y la solidaridad a cuya lumbre se nutrió (y se sigue nutriendo) el Estado. No creo que el petróleo, ni la reconstrucción, ni esa patraña que llaman &quot;el curso de la historia&quot; compensen el enorme lío en que nos acaba de meter el Presidente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esto de la política internacional, ningún país dispone de alcantarillado, todos (salvo lamentables excepciones) tienen un pozo negro que conviene mantener lo más vacío posible, so riesgo de acabar de mierda hasta el cuello. En consecuencia, como parece que nos hemos olvidado de dónde estaba España hace 20 años, y visto que el Gobierno está decidido a cagarse en todo lo habido y por haber, les recomiendo encarecidamente que se vayan &lt;a href=&quot;http://www.maluma.com.co/t_a27/productos/informacion_productos.mv?a10033&quot;&gt;preparando&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/12065">
		<title>Los trozos</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/12065</link>
		<description>Me sequé las lágrimas, lo limpié todo y bajé otra vez al súper. Me gusta porque es grande y tiene de todo, desde pescadería a sección de ropa.  Hoy, por ejemplo, había una oferta de calcetines. Reducción del 20%, decía el cartel. Eran los mismos que una vez me compraste y que encogieron tras el primer lavado. Me pregunté si la oferta incluiría ya esa &quot;reducción&quot;, y sonreí por primera vez desde hace meses. Me compré tres pares, el invierno viene ya mordiéndome los dedos. Qué asco, el invierno. Habrá que guardar las bicicletas, y es una pringue porque hay que ponerles vaselina para que no se oxiden. A la tuya sobre todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la sección de hogar encontré lo que buscaba:  unos grandes recipientes herméticos para enterrar los trozos.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/11914">
		<title>Menos mal que aún nos queda el pulgar oponible</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/11914</link>
		<description>Sucede que a los antílopes les encantan las hojas de acacia. En la sabana Africana abundan los unos y las otras, y hace siglos que ambas especies conviven sin mayor desequilibrio. Sin embargo, en los últimos años el hombre ha cerrado grandes extensiones de terreno para dedicarlas la cría de antílopes... antílopes, nunca he visto uno, pero mataría por tener algo en casa a lo que poder llamar antílope. Divago. El caso es que, llegado un momento, en esas explotaciones se disparó el índice de mortalidad de los antílopes.  Los pobres bichos sufrían largas agonías y morían sin remedio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En las primeras autopsias se descubrió que los animales muertos tenían en su estómago una gran cantidad de hojas de acacia sin digerir. Todo apuntaba  a que los antílopes sucumbían a alguna clase de envenenamiento en el momento de alimentarse.  Descartada la posibilidad de sabotajes o capturas furtivas, las únicas sospechosas eran las propias acacias, pero ¿por qué habría de resultarles tóxica una especie que desde siempre había constituido su fuente principal de alimento?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasado  un tiempo, alguien dio en el clavo al centrar las investigaciones en los &lt;a href=&quot;http://www.plantasmedicinales.org/farmacognosia/feb2002/taninos.htm&quot;&gt;taninos&lt;/a&gt;, unos compuestos cuyas bondades y presencia en las acacias eran bien conocidas. &lt;a href=&quot;http://www.wildwatch.com/resources/plants/acacias.asp&quot;&gt;Igualmente conocido&lt;/a&gt; era el hecho de que los antílopes, jirafas y otros herbívoros de la sabana no suelen alimentarse de la misma acacia más que un cuartito de hora, puesto que, cuando se sienten atacados, estos árboles aumentan su producción de taninos de tal forma que sus hojas se vuelven amargas.  Una forma sutil pero eficaz de repeler el ataque. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo,  en las explotaciones ganaderas, este mecanismo de defensa era insuficiente. Dado que la densidad de antílopes había superado con creces las cifras de equilibrio natural entre oferta y demanda, los animalitos se veían forzados a seguir comiendo hojas de acacia a pesar de su sabor amargo, poniendo en peligro la supervivencia de estos árboles. Tras una serie experimentos, se concluyó que las acacias, acosadas por la presión demográfica de los antílopes, habían aumentado su capacidad de producción de taninos hasta niveles mortales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que es más sorprendente (y lo que motiva esta parrafada que estoy soltando) es que, en el curso las investigaciones, se descubrió no ya que las acacias atacadas aumentaban su producción de taninos, sino que también lo hacían las acacias que no habían sido atacadas. Es más, se descubrió que las acacias disponían de un sistema de señales químicas para alertarse entre sí de la presencia de un peligro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando apagué la &lt;a href=&quot;http://www.arte-tv.com&quot;&gt;tele&lt;/a&gt;, me quedé un poco así.  Corríjanme si me equivoco, pero las conclusiones del estudio apuntan a que las acacias tienen un sentido de la comunidad y del bien común.  De algún modo, saben que sus posibilidades de supervivencia son mayores si se comportan como grupo&amp;#8230; ¡pero son plantas!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé a ustedes, pero a mí, esto de la vida se me ha quedado de pronto dos tallas demasiado grande.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>

	<item rdf:about="http://yogurtu.blogalia.com//historias/11686">
		<title>De una puta vez</title>
		<link>http://yogurtu.blogalia.com//historias/11686</link>
		<description>¿Han tenido ya uno de esos sábados por la tarde en los que ella duerme la siesta, en la tele ponen una del oeste y la lavadora ronronea al fondo? ¿Uno de esos sábados por la tarde con cacharros en el fregadero y charcos en las aceras? ¿Un sábado tendiendo la ropa con las manos heladas y regusto a filete y ajo? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo no, pero cualquier semana de estas sucede.  Seguro que me pilla desprevenido, pero cuando el momento llegue de una puta vez por todas, sabré que por fin he vuelto a casa.&lt;br /&gt;
</description>
	</item>


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