[... ahora voy, y me desato del mástil.]

   

<Septiembre 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  
             

Blogs

Ciencia15
Días Estranhos
El juego de Ender
La biblioteca de Babel
Por la boca muere el pez
Protoastrónomo
Sin que sirva de precedente
The night of the hunter
Una cuestión personal
Ventanas
Weblog de una mujer gorda


Vínculos

Sr. Bodán


Blogalia

Blogalia

Inicio > Historias > Menos mal que aún nos queda el pulgar oponible

[Menos mal que aún nos queda el pulgar oponible]

Sucede que a los antílopes les encantan las hojas de acacia. En la sabana Africana abundan los unos y las otras, y hace siglos que ambas especies conviven sin mayor desequilibrio. Sin embargo, en los últimos años el hombre ha cerrado grandes extensiones de terreno para dedicarlas la cría de antílopes... antílopes, nunca he visto uno, pero mataría por tener algo en casa a lo que poder llamar antílope. Divago. El caso es que, llegado un momento, en esas explotaciones se disparó el índice de mortalidad de los antílopes. Los pobres bichos sufrían largas agonías y morían sin remedio.

En las primeras autopsias se descubrió que los animales muertos tenían en su estómago una gran cantidad de hojas de acacia sin digerir. Todo apuntaba a que los antílopes sucumbían a alguna clase de envenenamiento en el momento de alimentarse. Descartada la posibilidad de sabotajes o capturas furtivas, las únicas sospechosas eran las propias acacias, pero ¿por qué habría de resultarles tóxica una especie que desde siempre había constituido su fuente principal de alimento?

Pasado un tiempo, alguien dio en el clavo al centrar las investigaciones en los taninos, unos compuestos cuyas bondades y presencia en las acacias eran bien conocidas. Igualmente conocido era el hecho de que los antílopes, jirafas y otros herbívoros de la sabana no suelen alimentarse de la misma acacia más que un cuartito de hora, puesto que, cuando se sienten atacados, estos árboles aumentan su producción de taninos de tal forma que sus hojas se vuelven amargas. Una forma sutil pero eficaz de repeler el ataque.

Sin embargo, en las explotaciones ganaderas, este mecanismo de defensa era insuficiente. Dado que la densidad de antílopes había superado con creces las cifras de equilibrio natural entre oferta y demanda, los animalitos se veían forzados a seguir comiendo hojas de acacia a pesar de su sabor amargo, poniendo en peligro la supervivencia de estos árboles. Tras una serie experimentos, se concluyó que las acacias, acosadas por la presión demográfica de los antílopes, habían aumentado su capacidad de producción de taninos hasta niveles mortales.

Lo que es más sorprendente (y lo que motiva esta parrafada que estoy soltando) es que, en el curso las investigaciones, se descubrió no ya que las acacias atacadas aumentaban su producción de taninos, sino que también lo hacían las acacias que no habían sido atacadas. Es más, se descubrió que las acacias disponían de un sistema de señales químicas para alertarse entre sí de la presencia de un peligro.

Cuando apagué la tele, me quedé un poco así. Corríjanme si me equivoco, pero las conclusiones del estudio apuntan a que las acacias tienen un sentido de la comunidad y del bien común. De algún modo, saben que sus posibilidades de supervivencia son mayores si se comportan como grupo… ¡pero son plantas!

No sé a ustedes, pero a mí, esto de la vida se me ha quedado de pronto dos tallas demasiado grande.

2003-10-12, 19:42 | 11 COMENTARIOS





Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://yogurtu.blogalia.com//trackbacks/11914

Comentarios

1
De: vendell Fecha: 2003-10-12 21:05

A ver qué dicen la Daurmith y el Paleofreak, pero yo creo que la clave del asunto es que no hay intención en esos comportamientos. Es decir, la acacia que es capaz de emitir y detectar señales de alarma (porque sí, porque así lo ha decidido el azar de la evolución) tiene más ventajas y, potencialmente, su vida será más larga y prolífica que la de una acacia sin tales mañas.

Pero vamos, como Vd y yo con el lenguaje, que no es algo que hayamos inventado nosotros, sino que venía cargado en el código genético que nos tocó.



2
De: Jueves Addams Fecha: 2003-10-12 22:14

pues a mí me ha parecido una historia de lo más edificante... no sabría decirle porqué.
Saludos



3
De: Yogurtu Fecha: 2003-10-12 23:09

Vendell: sí, uno diría que sí, que la evolución es cosa de mutaciones azarosas que se perpetúan a causa del beneficio involuntario que reportan. Pero no puedo evitar sorprenderme de que tantísimas especies (incluidas las vegetales, por lo visto) hayan evolucionado hacia alguna forma de comunidad, que tantísimas mutaciones (aleatorias, según mi entendimiento) hayan dirigido a tantas especies en la misma dirección. En fin, como dice usted, quizá los que saben de esto (y mucho, lo sé) lleguen a pasarse por aquí y me tranquilicen un poco.

Jueves, me alegro de que le haya resultado edificante, porque a mí me ha resultado deconstruyente. :-)



4
De: Martin Pawley Fecha: 2003-10-12 23:42

Mmm... Si ponen ese documental en alguna televisión local de Washington es posible que a George Bush se le ocurra bombardear esas acacias.



5
De: descalza Fecha: 2003-10-13 01:51

mi querido yogurtu....como diría quién yo me sé...¿el sentido de la vida? ¿el de las plantas? Y YO QUE SE jejej, no en serio...algunos/as evolucionan otros al contrario...el quid, está en saber quién es quién...¿o no?



6
De: Gonzalo Fecha: 2003-10-13 04:17

¡Caramba con la evolución!



7
De: Yogurtu Fecha: 2003-10-14 04:23

Martin, yo intuyo que lo que haría GWB sería más bien cargarse a los antílopes. Lo digo por la manera que tiene de enfocar los problemas y de identificar sus causas.

Descalza, yo pensaba que el único movimiento posible en esto de las especies era la evolución, pero es cieto que el personajillo ese del que le hablo a Martin me ha hecho pensar que algunas partes de la humanidad han comenzado una involución sin complejos. Quejoderse, oiga.

Gonzalo, yo habría dicho algo más soez, pero actúa usted con mucha sabiduría quedándose en el lado comedido del idioma. Un saludo.



8
De: Jaio la espía Fecha: 2003-10-14 08:19

Pues en este libro puede usted quedar fascinado con lo que son capaces de hacer algunas plantas. Y en este otro aprenderá, incluso, su lenguaje.



9
De: La Leñera Fecha: 2003-10-14 11:47

Desde que sé lo de las acacias, he dejado de regar mis macetas... por si acaso



10
De: Yogurtu Fecha: 2003-10-14 15:28

Gracias por la reseña, Jaio, aunque no estoy seguro de querer saber más. Fíjese que luego el psicoanalista cuesta un potosí.

Leñera, empezaba a echarla de menos. Yo diría que puede seguir regando las plantas, todo lo más, evite comérselas. :-)



11
De: calamar Fecha: 2003-12-20 06:39

mmm fijate que precisamente el otro día hice en la facultad un seminario sobre el tema. nos venden muchas cosas en el pack de la evolución. una de tantas fue el tema de las carreras de armamentos. la ideología y la geopolítica invadiendo la sacrosanta ciencia objetiva (acaso la nueva iglesia). pues bien. parece que la hipótesis no se sostiene. añada algo de caos (capaz de derrotar al viejo paradigma determinista del simpático darwin, sí, sí, el del anís del mono), teoría de catástrofes y montones de arena... y llegamos a aceptar que los derroteros evolutivos funcionan más bien a base de guerras de trincheras. la evolución es contingente, nos dicen. pero sigue pareciendo un poco extraño el relato simplificado: evolucionan los genes, los organismos, los grupos, las especies... ¿o las ideas? (fértil campo por mancillar, el neoplatonismo de los memes). personalmente me importa un carajo, pero no deja de ser divertido...



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.224.210.130 (ed9b5c55d1)
Comentario


© Yogurtu